PELIGRO: INDEPENDENCIA


Por Mariano Saravia*

En el mundo de hoy las palabras se han prostituido de tal modo, que recuperar su verdadero sentido es un acto revolucionario. Amor, libertad, igualdad, democracia, son sólo algunos ejemplos. Independencia es otro. Puede ser la aspiración más sublime o la estrategia más perversa. Una cosa es la independencia total de todo el pueblo irlandés o escocés, y otra cosa muy distinta es hablar de la independencia de Malvinas. Veamos por qué.El derecho de autodeterminación de los pueblos figura en la Carta de las Naciones Unidas de 1945, es decir en su acta constitutiva. Proviene filosóficamente del concepto de igualdad de todos los hombres, jurídicamente es inalienable y políticamente se basa en que a partir de la Revolución Francesa, existe la idea de que la soberanía reside en el pueblo.Pero aplicarlo en el caso Malvinas es una falacia. Porque el derecho de autodeterminación de los pueblos se comenzó a debatir a principios del siglo XX, con la cuestión colonial y nacional, y sobre todo en torno al caso de la India, justamente colonia británica. Este derecho empezó a tomar relevancia a partir de la existencia de un pueblo sojuzgado por una potencia colonial y que alega su derecho a decidir sobre su futuro. Y se expandió rápidamente a mitad del siglo pasado, dando origen al proceso de descolonización en el mundo.No es el caso de la población de las Malvinas, que es una población británica, trasplantada, que llegó al lugar en el marco de una invasión y de la expulsión por la fuerza de otra población preexistente y argentina. Fue hace casi 180 años, en 1833. Desde ese momento, Argentina no ha dejado de reclamar su soberanía sobre las islas. Por otro lado, y además de ser falaz, el argumento de defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos, puede volvérsele en contra a Londres porque tanto escoceses como irlandeses del norte pueden tomarlo para sus propias reivindicaciones. En estos casos sí podría caber bien la validación de este derecho, porque la población católica, republicana y nacionalista de Irlanda del Norte viene pidiendo desde hace tiempo, con el Sinn Fein a la cabeza, que se consulte al pueblo del Ulster sobre la posibilidad de anexarse a la República de Irlanda. Algo parecido piden los escoceses, cuyo autogobierno anunció la semana pasada un referéndum en ese sentido para 2014, sin el consentimiento de Londres. En definitiva, si hay una potencia colonial por excelencia en pleno siglo XXI, es todavía el Reino Unido, uno de sus enclaves coloniales está en Suramérica y se llama Malvinas. Sin querer hacer futurología, creo que cada vez se les hace más difícil a los poderes imperiales mantener estas políticas. Sobre todo porque sus propios pueblos se lo empiezan a cuestionar. Hoy, un trabajador inglés no puede no preguntarse por qué a él le recortan partidas en educación y salud pero se siguen gastando millones en militarizar el Atlántico Sur. Si profundiza un poco, verá que las beneficiadas serán las multinacionales petroleras, pero no el pueblo británico. También se les complica más sostener estas políticas imperiales en un mundo cada vez más multipolar. Pero del mismo modo, saben cómo reconvertir esas mismas políticas imperiales. Creo que la salida en el futuro puede ser otra falacia asociada a la del derecho de autodeterminación de los kelpers: la pseudo independencia de Malvinas. Pueden seguir el camino trazado con Belice, ex colonia inglesa en tierras usurpadas a Guatemala. Desde 1981, Belice es un país “independiente”, miembro del Commonwealth y cuya jefa de Estado sigue siendo la reina Isabel II. En la práctica, sigue siendo una semi colonia.   *Periodista en los SRT. Licenciado en Comunicación Social por la UNC. Magister en Relaciones Internacionales.